#4. Propósito evolutivo
El otro día Marina Revuelta dijo una frase que nos dejó reflexionando: las empresas que no tengan un propósito evolutivo van a dejar de existir.
Y así lo sentimos en general. Parece un poco alarmista pero no lo es tanto cuando nos paramos a pensar: ¿Qué lugar van a ocupar las organizaciones del futuro?
Ya se puede ver la tendencia: como motor económico del mundo, las empresas tienen cada vez más la responsabilidad de ir más allá, y contribuir en mejorar la vida de las personas y del planeta.
Desde luego ha dejado de tratar solamente de sostenerse económicamente, ya que esto es más bien una consecuencia de hacer las cosas bien.
Y muchas veces nos preguntan: ¿Qué significa tener un propósito evolutivo en las organizaciones?
Hablemos de ello:
Propósito evolutivo: El para qué...
El propósito evolutivo es único para cada organización, y nos responde a la pregunta ¿para qué o por qué?
Sirve para todas las personas involucradas: colaboradores, trabajadores, clientes…
En el caso de los colaboradores / trabajadores, responde: ¿para qué trabajo aquí?
En el caso de los clientes, responde: ¿Por qué compro aquí (y no en otro sitio)?
Conecta a todas las personas que colaboran cada día. El propósito evolutivo genera independencia del ego individual, que se reemplaza por un motivo común.
¿Y por qué evolutivo?
El propósito es evolutivo porque puede ir cambiando con el tiempo. Idealmente, se co-crea entre las personas que están dentro de la organización en ese momento de creación.
Cuando deja de tener sentido, o cuando no incluye gran parte de las voces de las personas que son parte de la organización, se puede ajustar, rehacer o mejorar.
A fin de cuentas, es el mensaje que damos al mundo.
Cuando ese mensaje tiene coherencia con lo que de verdad hacemos, el trabajo empieza a tener sentido para nosotros, lo que se traslada al exterior.
Fuente de motivación, orgullo y autenticidad
Vemos la gran necesidad de que las organizaciones se pregunten cuál es su propósito, por la preocupante cantidad de personas que no sienten compromiso ni motivación por su trabajo. Por estadística, en España hay un 78% de personas que no se sienten comprometidas con su trabajo.
No nos extraña. Todos necesitamos saber para qué hacemos lo que hacemos.
Construir alrededor del propósito evolutivo, permite que podamos crear organizaciones con personas comprometidas, motivadas y orgullosas de lo que hacen.
Y en consecuencia, que las personas estén alineadas entre sí. Cuando todos sabemos para qué estamos aquí, es más fácil llegar a acuerdos. Hay algo que nos une.
Además, nos aporta visión futura, ya que no se reduce a un objetivo pequeño, sinó a algo superior, casi idealista:
Mandato Superior
Hay algo que hace que las empresas crezcan y sean abundantes: soñar en grande.
El propósito evolutivo se agarra a un mandato superior. Escuchar eso que nos mueve por dentro, algo que es superior a nosotros y que genera un impacto positivo.
A veces, está conectado a una necesidad de los clientes. A veces,de las personas. Otras, del planeta.
Se trata de expandir la mirada y preguntarnos: ¿Qué necesita el mundo de nosotros?
Corazón…
Como paralelismo, se puede comparar el propósito con un corazón. Es lo que bombea la sangre, en solitario no sirve para nada.
Nos da energía, nos recuerda qué es lo vital. Está presente en cada momento. Sin él, la sangre (o energía) no nos llega. Y lo más importante: Nos conecta con algo superior.
A nosotros, con el amor.
Hoy dejamos por aquí una canción para conectar con el propósito evolutivo de cada un@.
¡Un abrazo!
Seguimos compartiendo… aquello que genera #Equilibrio Organizacional.